13 julio 2010

Vocabulario básico del lingüista (1) - raíz, tema, desinencia

Además de hablar sobre literatura y contaros mis pensamientos, ideas y truquillos, esto no sería un blog serio sobre filología clásica si no tocara también temas de lingüística: fonética, morfología, sintaxis...esas materias que repugnan a muchos, pero sin las cuales no podemos avanzar.

Por lo tanto, antes de hablar sobre las declinaciones, conjugaciones y todas esas cosas que en los manuales suelen ir acompañadas de cuadritos (horribles para algunos, para mí encantadores ^_^) es menester definir una serie de términos que vamos a usar continuamente. Me interesa que queden muy claros estos conceptos, para que si os los encontráis bajo otra terminología sepáis identificarlos sin problema.

Ojo, cuando digo palabra me refiero a sustantivos, adjetivos y verbos. Las preposiciones y muchos adverbios son harina de otro costal.

  • RAÍZ: es el núcleo básico de la palabra, la parte mínima que le da su sentido más general y que remonta al estrato más antiguo del indoeuropeo. Formalmente todas proceden de un esquema C(onsonante)V(ocal)C(ons.); sin embargo, muy a menudo las evoluciones fonéticas vuelven un pelín difícil identificarla.
    Por ahora, quedaos con que las raíces nunca son más de cuatro fonemas (que no es lo mismo que letra, sino más bien sonidos); lo más usual es que sean tres, y muy pocas veces encontramos raíces de sólo dos fonemas, por ejemplo, el verbo ago (raíz ag-). Todo esto tiene su explicación, que veremos cuando entremos más a fondo en el indoeuropeo.
  • TEMA: la raíz puede ir acompañada de otros elementos antes de llegar a la parte final; estos suelen llamarse afijos y alargamientos. La diferencia entre uno y otro es que los primeros tienen un sentido o función apreciable y los segundos no, simplemente "alargan". El conjunto de raíz + sufijo/alargamiento = tema.
    Ejemplos:
    • facio (verbo): la raíz es fa- y ese fonema /k/ es un alargamiento sin ningún valor concreto; otros verbos de la misma raíz no lo tienen (τίθημι o to do en inglés). El tema sería fac-.
    • senesco: en este caso tenemos un sufijo -sc- que añade un sentido incoativo, con lo que el verbo significa "empezar a envecejer". Tema: senesc-.
  • DESINENCIA: por último, al final de la palabra suelen aparecer las desinencias. Insisto en que suelen; hay ocasiones en las que no, por ejemplo tempus, corpus no tienen desinencia, simplemente el tema y yastá. En estos casos se habla de "tema puro" o "desinencia ø (cero)" - sí, sería más simple decir "no hay desinencia", pero así es más técnico, qué le vamos a hacer.

    Hay dos tipos de desinencias: nominales y verbales. Las primeras sólo aparecen en sustantivos y adjetivos, e indican número (singular, plural y dual en las poquitas palabras que lo tienen) y caso (la función sintáctica: sujeto, objeto directo, indirecto, complementos etc.). Las desinencias verbales expresan las nociones de persona (1ª,2ª y 3ª), número, tiempo y voz.

    A diferencia de los sufijos y alargamientos, las desinencias están mucho más gramaticalizadas; es decir, forman sistemas o conjuntos relacionados entre sí y con funciones claras. Por esa razón, cuando buscamos una palabra en el diccionario aparece el nominativo y el genitivo, para que sepamos qué bloque de desinencias usar para declinarla.
Y eso es todo por hoy. He intentado ser lo más sencillo posible al explicarlo, pero si aún así no lo termináis de ver, no os preocupéis. En los próximos posts iremos desgranando cada cosa y seguro que con los ejemplos os queda más claro.

Hasta la próxima!

[Estas notas están sacadas de unas apuntes redactados por el Prof. J.M. Camacho para la asignatura Lingüística Indoeuropea; hombre enormemente diáfano a la hora de explicar, pero que por desgracia no anda muy bien de salud últimamente - si podéis acordaos de él, aunque no sirva para nada ^^;]