12 enero 2012

Utilidad del Latín

Aún nos asombramos al escuchar expresiones del tipo “motu proprio”, “quid pro quo”, “idem”,... como si quisieran decirnos algo diferente de lo que encierran y no nos damos cuenta de que la lengua castellana se nutre de estas expresiones provenientes de lenguas que están ya muertas y a la vez vivas, vivas a la hora de querer expresar un sentimiento, un pensamiento, una idea o una opinión, muertas al no encontrar apenas personas con las que comunicar acciones cotidianas en esa lengua. 
No tenemos terminaciones para expresar relaciones sintácticas de una palabra dentro de una frase, pero sería incongruente el no reconocer el valor incalculable que nos han dejado las lenguas clásicas en nuestro idioma en todos los campos.

No es fácil para los filólogos sacar la cabeza en una época en la que lo que manda es la evolución tecnológica; pero claro, es que, salvo las lenguas modernas (sobre todo inglés, francés y alemán), los estudios humanísticos están cada vez menos valorados por la sociedad. Más aún para quienes se decantan por la Filología Clásica.

Por desgracia hoy día, para la mayoría de gente, estudiar ésta carrera constituye una pérdida total de tiempo, siendo totalmente incierto. Hay muchos factores que nos indican que esta carrera, es tan válida y tiene igual salidas que cualquier otra.

Sin embargo hay que ser claros y consecuentes: las lenguas clásicas viven hoy día en una dolorosa contradicción. Nunca han sido tan conocidas porque se hallan en una buena posición en los planes de estudios secundarios, siendo muchas las personas que tienen conocimiento de ellas, especialmente del latín. Ser alumno o profesor de estas materias llama poderosamente la atención, ya que la mayoría de la gente se pregunta: ¿qué utilidad puede tener el latín y el griego?
Si pensamos en ventajas rápidas e inmediatas, la respuesta es negativa: el latín y el griego son lenguas inútiles porque no nos ayudan a encontrar trabajo, ni para entendernos con los vecinos, ni para salir a comprar el pan. 

A pesar del panorama nos debemos dar cuenta de que el latín y el griego nos han dejado hábitos y costumbres que manejamos cotidianamente como el dominio de la expresión oral y escrita, tanto de la lengua propia y extranjera. 

En mi caso, empecé curiosamente por un trabajo de fin de Máster que tenía que hacer Jaime (latinimberbe), en la biblioteca, leyendo artículos de revistas, libros sobre autores clásicos,... todo me parecía muy pesado y se me hacía eterno; uno de ellos, “Collimo, un verbo fantasma” de Juan Francisco Domínguez Domínguez, lo que más me fascinó era que para escribir un artículo podía tirarse cuatro o cinco páginas para decir lo que yo hubiera puesto media... Parece de risa, pero así mismo me empezó a atraer la lectura clásica.

La carrera de Filología Clásica es imprescindible, está clarísimo, porque es la única forma de que todos mantengamos un contacto en el campo del lenguaje con nuestros antepasados; Por un lado, quieren que estemos interesados por la lectura, por el latín, por aprender,... por otro no se qué pensar ya que he llegado a oír de unos “eruditos” que presentar un trabajo bien hecho es hacer un trabajo que no sea entendido por aquellos que no sean especialistas. Pero bueno ya hablaré de la erudición más adelante.

La complicación por mantener el interés de los alumnos de esta generación por éstas lenguas se complica al ver que se preocupan más por toda la tecnología que les rodea que por conocer la evolución y el origen del lenguaje que tanta utilidad tiene hoy día; pero como ya sabemos, nada es imposible.

2 comentarios:

Dafne dijo...

Hola Verónica! Soy una alumna de primero de bachillerato que cursa griego & latín y opino exactamente igual que tú!
Cuando le digo a la gente de mi alrededor que me gustaría estudiar una filología clásica se ríen y burlan de mí haciendo los típicos chistes del trabajo o de la utilidad de dos lenguas muertas...
Creo sinceramente que estas dos lenguas troncales en nuestra vida siguen vigentes, ya que como bien dices, utilizamos infinidad de expresiones latinas o griegas, traducidas, en nuestro vocabulario habitual.
Gracias a personas como tú, con ese amor hacia estos maravillosos pilares de la literatura, me invitan a seguir con mi gran sueño: estudiar esta carrera por la pasión a la filología.
Muchas gracias por compartirlo!

Laura Guerrero.

Verónica dijo...

Buenas Laura!

Perdona mi tardanza, he estado un poco liada en los últimos meses entre familia, actividades, y demás he tenido poco tiempo para ponerme con el blog.

Muchísimas gracias por tus palabras!! Sentía que hacía falta una entrada así para pensar en la utilidad real del latín.
Aún así creo que hace falta una motivación personal a aquellos que aun sabiendo esto no lo encuentran útil. Pero ánimo cada vez somos más :)

Un saludo!