08 octubre 2010

Estudiar una lengua nueva

Tomar una decisión acertada antes de comenzar un proyecto puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso. A la hora de desayunar, resuenan en mi mente esas palabras que toda madre repite sin cesar a sus vástagos cuando se viven fuera "¡hijo, come bien y variado!"; como en la foto de arriba, dudo entre la solución rápida (el sándwich) o perder un poco más de tiempo pelándome la puñetera fruta, seguramente más sana.

Aprender un idioma no es en absoluto diferente. Delante de uno se abren diferentes caminos: unos más rápidos, otro más barato, alguno con aspecto sencillo pero que enseguida se retuercen y nos apartan de la meta. Personalmente he tenido varias experiencias fallidas intentando estudiar alguna lengua, que por falta de método y constancia, quedaron atrás, olvidados en el baúl de los sueños incumplidos.

Hoy quiero compartir con vosotros un poco de sabiduría que encontré hace poco por la red, en un blog muy interesante del que os hablaré el lunes. Coged papel y boli, porque son poquitas cosas que merece la pena tener presentes:

1.Buenos libros o webs de referencia
Escribir algo en la red es bastante fácil y aunque algunos sitios como wikipedia estén mejorando mucho en asegurarse de la validez de sus contenidos, todavía no se puede comparar a las que tiene que superar un libro o diccionario dirigido a estudiantes antes de ser publicado. Por eso el primero punto es la lista es hacerse con al menos una gramática y un diccionario no muy gordo (pista: si necesitas las dos manos para levantarlo, déjalo en la estantería - no estamos buscando un arma de defensa personal). Si puedes pillar dos, de puta madre. Lo que falte en uno igual viene en el otro, y además, te servirá para acostumbrarte a contrastar distintas fuentes de información. Vital si quieres aprender y no ser un simple disco duro ambulante.

2.La gramática no lo es todo...
Por desgracia el sistema de enseñanza, sobretodo en las lenguas clásicas, tiende en general a dejarnos en el subconsciente la idea de que con aprenderse todas las declinaciones y sus excepciones es suficiente. Verdad a medias. Puede que no le importe a alguien que ya lleve un tiempo manejando el idioma, pero para un principiante seguramente sea una tortura.

Leer pequeños fragmentos (escritos para la ocasión o extraídos de autores antiguos) ayudan a distraerse al tiempo que te obligan a recordar lo estudiado para poder enterarte de lo que pone. Hay un montón de anécdotas o relatos divertidos y curiosos escritos en latín y griego. Si Cicerón te aburre, búscate otro; la cuestión es leer y practicar y hay muchos cursos específicamente preparados para ello.

3...pero tampoco te pases al otro extremo
Vale, la gramática puede ser pesada (un coñazo incluso, según qué parte) y se puede obviar, pensando que cogiendo de aquí y allí cuatro notas y un poco de intuición, es posible entender un idioma. Lo siento, hijos míos, pero no. Haciendo eso seréis capaces, efectivamente, de comprender alguna que otra cosa, pero sin un conocimiento profundo y global, en cuanto os encontréis un texto medianamente complicado os quedaréis a dos velas.

Estudiar la gramática es como ir al gimnasio. Puedes seguir una tabla e ir subiendo el peso hasta ser capaz de levantar un coche con el meñique; sin embargo, si te limitas a hacer lo mínimo e intentas coger una máquina de las pesadas, lo más seguro es que te hagas daño.

4.Busca gente
No te quedes sólo. A lo mejor parece estúpido, en el caso de las lenguas antiguas, querer usarlas para hablar con otra gente; todo lo contrario, aprenderás más rápido y de una forma mucho más productiva. Un problema típico de los que nos dedicamos a lenguas "muertas" es que nos acabamos convirtiendo en máquinas de traducir, pero incapaces de crear textos con la misma eficiencia, no digamos conversar. Para hablar tenemos que recordar las reglas de la gramática, el vocabulario, y elaborarlo todo en un tiempo muy reducido. Es un ejercicio enormemente útil, que sólo se puede practicar con otras personas.

El conocimiento es una carretera de dos sentidos: hacia nosotros, y desde uno mismo hacia los demás. O como dice José Mota, las gallinas que entran por las que van saliendo.

5.Paciencia
¿Qué puedo decir que no entendáis con una simple palabra? No tengáis prisa. Más vale dedicarle media hora cada día, que pegaros una paliza de 3 horas.

6.Perseverancia
Virtud compañera de la anterior: ser constante. Yo mismo soy de tendencia indolente, y es la parte que más difícil me resulta, pero en las pocas temporadas que lo he conseguido, se nota.

7.Profesores particulares
Para terminar, no me seáis rácanos y si tenéis la oportunidad, contactad con alguien para que os ayude. La experiencia de otra persona os evitará perder el tiempo en temas para los que aún no estéis listos, y os dirigirá por el camino adecuado.

Aún así, no os conforméis con el primero que aparezca. La primera clase debe servir también para evaluar al profesor:

  • ¿Sigue un método claro?
  • ¿Responde a mi dudas?
  • ¿Me cae bien? (importante porque para que sea realmente provechoso, hay que hacer caso a lo que diga el profesor

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Eso es todo por hoy; los puntos básicos están sacados de aquí (http://classlang.org/2010/06/15/the-right-choices/) aunque he reelaborado bastante. Espero que os haya gustado y sobretodo ¡que os sirva!
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