26 octubre 2010

Introducción a las declinaciones griegas

Ya le pegamos un vistazo a la versión latina del tema, y como no me gusta ser partidista, hoy quiero hacer lo propio con la declinación griega (o flexión nominal, que queda más "experto"). Sin embargo, no esperéis una copia modificada del anterior post; la lengua de Homero y la de Virgilio son como dos hermanos: parecidos (nacieron de los mismos padres), pero cada uno tiene su carácter y su forma de vestir. Dicho de forma matemática, el grado de dificultad/interés de la sintaxis y la morfología es inversamente proporcional entre el latín y el griego; repetido en román paladino: en latín, lo jodido es la sintaxis, mientras que en griego la morfología os hará sudar...o disfrutar como niños. Un filólogo de verdad, como los toros, se crece frente a la adversidad.

Con los romanos intenté tranquilizaros, demostrándoos que cinco no son tantas, y que observar las cosas globalmente simplifica la tarea. Cuando quise seguir mi propio ejemplo y repetir la hazaña (re)descubrí que las aparentemente "pocas" declinaciones griegas se... multiplicaban. Contando todas las subdivisiones me salían alrededor de treinta tipos distintos. Aquí tenéis la tabla que hice; esta vez no pongo las desinencias, sino una palabra de ejemplo en nominativo - ya lo veremos todo en detalle cuando toque):

¿Qué ocurría?¿me la estaba jugando algún dios? No; pero necesitaba un enfoque diferente del que usé para el latín.

Importancia de las palabras modelo
Los ejemplos ayudan una barbaridad a la hora de memorizar el maremágnum de desinencias griegas, cuyas semejanzas de un paradigma a otro no son tan fácilmente apreciables por la mayor complejidad de la fonética helena. Cuando uno se encuentra en un atolladero, repasar en la cabeza la declinación de una palabra completa es - al menos para mí - más intuitivo que hacer lo mismo con una lista de terminaciones y posibilidades (que si el nominativo puede ir con sigma o sin sigma, con vocal larga o sin ella; que si el acusativo termina en -α pero también en -ν...).

Esto no significa que no haya también algún patrón que nos ayude a determinar más rápidamente qué caso es:

  • Como acabo de decir, el acusativo singular termina en -α o en -ν. En plural sería -s o -i (¿recordáis el cuadro de desinencias latinas? - es lo mismo).
  • El genitivo plural: -ων. Y yastá (pero tened cuidado de no confundirlo con el nominativo de un participio...).
  • Los dativos siempre tienen una iota por algún lado, tanto en singular (ῳ, ῃ, ι) como en plural (οις, αις, σι(ν))
En conclusión
Aunque sean sólo tres, los cambios fonéticos complican un poco más la cosa; sin embargo, una vez descubráis, entendáis (y os sepáis como las tablas de multiplicar) las leyes fonéticas y el origen de las desinencias el panorama se hace mucho más llevadero - e interesante. A todo ello le dedicaré su entrada correspondiente.

Salve, discentes ac collegae docentes! ¡Que sus vaya bien el martes!
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