06 octubre 2010

La declinación latina - vistazo general

Ah, las declinaciones. Cómo me atraían aquellos cuadritos de los que tan lleno estaba el libro de latín, tiempo ha, cuando un servidor era también un joven imberbe e ignorante. Hoy mi imagen es distinta, y aunque joven, en muchos aspectos sigo desconociendo aún muchas cosas. Si el objetivo de este blog es compartir con vosotros lo poco que sé, era inevitable tocar el tema, de modo que empecemos: mi primer post sobre gramática latina.

No sé qué sensación tuvisteis o tenéis cuando lo primero que os piden al aprender una lengua es grabaros a fuego en las meninges una lista enorme de terminaciones, junto con una serie de términos que no habéis oído nunca. ¿nominativo? Algo tendrá que ver con nombrar, se supone, pero ¿genitivo?¿ablativo? Puf.

El propósito de este post es ayudaros a enfrentar la tarea de estudiar las puñeteras declinaciones, pero sobretodo, conseguir que esa información esté siempre rápidamente a la mano siempre y en todo momento. ¿Cómo? De la misma manera que Zeus llegó a donde está ahora: poniendo orden en el caos (aparente, como enseguida veréis).

¿Qué es una declinación?
Es un conjunto de desinencias propias de sustantivos, adjetivos y pronombres; en el caso de los verbos sus desinencias reciben el nombre de conjugación.


¿Cuántas son?
Evidentemente, cinco. Sin embargo, lo que realmente hay que estudiar ocupa bastante menos de lo que el número sugiere. De lo de arriba se deduce que "declinación" es otra manera de llamar a la flexión nominal; es decir, que las cinco declinaciones - temas en -a (primera), -o (segunda), -consonante / -i (tercera), -u (cuarta), -e (quinta) - junto con las flexión un tanto especial de los pronombres, forman un bloque. Por lo tanto, lo más normal es que haya elementos en común o lo que es lo mismo: desinencias repetidas o muy parecidas que no será necesario memorizar por separado.

Simplificando las cosas
Al principio las declinaciones suelen enseñarse de una en una, en lecciones separadas, y eso contribuye a darle una sensación de más "peso" a la cuestión; encima cuando llegas a las 3ª y te hablan de temas en consonante, temas en -i....Cómo serán la 4ª y la 5ª, madre mía.

Creo que la cosa resulta mucho más fácil si antes de entrar a saco en cada una, se le pega un vistazo a todas. Por ejemplo, echando mano de esos cuadernitos que suelen venir con los libros de texto o al final del diccionario, que en un par de páginas resumen con ejemplos todas las declinaciones; o del cuadro que nuestro colega Paul dejó para uso común en su blog (dependiendo de qué fuente utilice el navegador, las marca de vocal breve no aparecerá bien; si lo único que veis son vocales con o sin macrón - rayita en lo alto, signo de vocal larga - cambiar la fuente predeterminada del navegador debería ser suficiente):

I II III IV V
Género f m, n m, f, n m, n f
Singularis
Nom. ă ŭs, ĕr, ŭm - ŭs, ū ēs
Gen. ae ī ĭs ūs ĕī
Dat. ae ō ī ŭī, ū ĕī
Acc. ăm ŭm ĕm, ĕn, ĕ, ĭm ŭm, ū ĕm
Abl. ā ō ĕ, ĭ ū ē
Voc. =N ĕ, =N, ĭ =N =N =N
Pluralis
Nom. ae ī, ă ēs, ă ūs, ŭă ēs
Gen. ārum ōrum ŭm, ĭŭm ŭŭm ērŭm
Dat. īs īs ĭbŭs ĭbŭs ēbŭs
Acc. ās ōs, ă ēs, ă, ĭă ūs, ŭă ēs
Abl. īs īs ĭbŭs ĭbŭs ēbŭs
Voc. =N =N =N =N =N


¿De qué sirve a un principiante una tabla como esta? Las ventajas que le veo son las siguientes:
  1. Enseguida notaréis las similitudes de muchas desinencias, es decir, menos que estudiar. Por ejemplo:
    • El acusativo singular acaba prácticamente siempre en -m.
    • El genitivo singular termina en -i (el diptongo -ae procede del antiguo -ai) o en -s.
    • Dativo y ablativo en plural son siempre iguales.
  2. Acostumbrarse a ver las cosas desde un plano general os ayudará a recordar las relaciones de unas desinencias con otras y "deducir" en qué caso puede estar una palabra aunque no recordárais qué declinación sigue. 
  3. Si hacéis lo anterior, estáis "interactuando" con la tabla, le estáis dando sentido. La mente humana no es un disco duro; puedes meter información dentro, pero si no está bien etiquetada (cuándo la voy a necesitar, para qué, de qué va) en el momento en el que os haga falta recordar os quedaréis en blanco. Fijo.
Conformarse con algo que te den no es suficiente; lo más recomendable es que os hagáis vuestra propia tabla-resumen, de la manera que más os guste, y si sois novatos, añadid ejemplos. (nota: si en los ejemplos separáis el tema de la desinencia, tanto mejor).

Para los que llevamos más tiempo bregando con el latín, no deja de ser útil hacerse una chuletilla de este estilo, para tenerla a mano y mirarla de vez en cuando.

La idea para este post me vino a leer esta entrada en Classical Languages.
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