21 febrero 2011

Caminos de la enseñanza

Largo tiempo ha pasado desde la última vez, pero la ausencia de tecleo no significa que mi mente haya estado inactiva. La maquinaria de Latín para Imberbes ha seguido reflexionando, observando y analizando la información recibida en las clases del Máster - sí, el infame Máster para Profesorado en Secundaria y etc. - que, contra todo pronóstico, y a pesar de las evidentes trabas, está demostrando ser un punto de encuentro para personas realmente preocupadas por la enseñanza, y fuente de opiniones muy interesantes.

Una de esas palabras que continuamente escuchamos, pero raramente consigue uno asociar a algo concreto es la metodología. Dejando aparte el método Milton (anuncio que no sé por qué narices pervive grabado en mi mente) y la cohorte de remedios milagrosos o súper efectivos para todo tipo de problemas que engrosan el ejército publicitario, no se puede negar que la cuestión de cómo actuar nos la planteamos, o deberíamos, para cualquier cosa en la vida. Y la enseñanza de las lenguas de Cicerón y Demóstenes no escapa a esta necesidad.

Μέθοδος es, en griego, el "camino mediante el que se llega a algo". Por lo tanto, hablar de método implica dos cosas: maneras (recursos, actitudes) y objetivos. De eso es de lo que va el post de hoy: de las formas en que, ayer y hoy, los docentes pretenden enseñar latín y griego ¿o quizá es otra cosa lo que quieren?

Escoger una meta
A lo largo de los siglos los motivos que impulsaron a la gente al estudiar los textos de la Antigüedad grecorromana - origen de la filología - cambiaron, creando distintos sistemas de educación en función de esa pregunta tan habitual hoy ¿latín y griego?¿Para qué? Así a bote pronto creo que podemos hablar de cinco tipos de respuesta :
  • Acceso directo a una cultura; a sus textos, cuya lengua ya no entendemos. Fue el motivo por el que nació la filología alejandrina. El simple deseo de entender qué cojones pone, que desarrollado y ampliado se elevaría hasta la búsqueda de la comprensión total de forma (el lenguaje y su funcionamiento: la gramática; el uso literario: la estilística) y contenido. Con el tiempo la balanza se inclinó claramente hacia la forma.
  • Por tradición. Se ha enseñado toda la vida ¿por qué vamos a dejar de hacerlo ahora?
  • Instrumento de mejora; así concibió la Ilustración las lenguas clásicas, como una vía para inculcar en las mentes los valores racionales que tanto perseguían. En esta misma línea están los que hablan de su utilidad para aumentar el vocabulario español de los alumnos y la facilidad para aprender otras lenguas.
  • Por admiración y simple gusto de hablar otra lengua. Porque sigo pensando que aún queda gente que haga las cosas por placer, que disfrute del sonido de un idioma distinto al suyo.
Si os habéis fijado en general son dos tipos de acercamiento: 
  1. aprender latín y griego por lo que sea
  2. aprender otra cosa a través del latín y griego.
Tanto si somos alumnos como profesores, antes de nada deberíamos plantearnos cuál de estas dos opciones nos atrae más. El camino a seguir variará mucho en función.

Los 4 métodos
Carlos Martínez Aguirre resume en un artículo muy bueno y breve (que podéis leer en culturaclásica) cuatro metodologías, cuya descripción os presento condensada y aderezada con mi experiencia (o sufrimiento) personal en ellos :
  1. Método gramática-traducción (tradicional) Estudio detallado y pormenorizado de los aspectos fonéticos y morfosintácticos de la lengua, acompañada de ejercicios de traducción. Desarrollado en y aplicado desde la Ilustración, es lo que todos (o casi todos, salvo unos pocos afortunados) hemos sufrido durante el bachillerato y en mi caso toda la carrera: empollarte el tema que corresponda y líate a traducir frases sacadas de vaya usté a saber qué obra de qué autor antiguo; exprimir mejor dicho por que lo que sale no suele ser una traducción, sino una especie de jugo de palabras hecho de sujeto + Verbo + Predicado. O no.
    ¿Qué aprendí de todo eso? Los cuadros de las desinencias nominales y verbales. Los pronombres. Algunos adverbios. Algunas excepciones. Que ut y cum cambian de sentido si van con subjuntivo o indicativo, pero, por favor, no me pidáis que os liste sus valores. Y poco más.
  2. Método de inmersión repetitiva (Método natural o Reading Method) Basado en estudios sobre la capacidad y desarrollo del lenguaje en los niños, consiste en oir + repetir > entender relacionando. Aplicado a las clásicas, se proporciona a los alumnos unos textos sencillos que una vez entendidos deben escuchar y repetir en voz alta. Quizá hayáis oido hablar del método Assimil; más o menos es lo que véis en este capítulo del Laboratorio de Dexter(minuto 1:40).
    Algo parecido, aunque leyendo para mí en lugar de en voz alta, ocurre a veces cuando me estudiaba un texto de memoria para los exámenes sin diccionario; miraba la traducción, y después lo leía en latín/griego hasta que era capaz de entenderlo directamente en el original.
  3. Método inductivo-contextual. El principal ejemplo es el Lingua latina per se illustrata confeccionado por H. Örberg y consiste también en la inmersión del alumno en la lengua, proporcionándole un contexto que le permita entender todas las palabras sin necesidad de una lista de vocabulario, y sin recurrir a otro idioma que no sea el que se está aprendiendo.
    Hace poco descargué algunas lecciones y me pareció bastante atractivo, pero antes de opinar, prefiero conocerlo mejor. Ya os contaré.
  4. Método comunicativo. El usado hoy en todas partes. Comparte con el de Örberg el enfoque contextual, pero aplicado de forma viva, en un diálogo. Lo que viene a ser dar las clases en latín o griego.
    Lo más parecido que he vivido es twitear en latín (lo que no deja de ser un diálogo por escrito); aunque al principio el esfuerzo es grande, los resultados empiezan a aparecer bastante rápido y resulta una experiencia muy reconfortante.
Conclusiones

"Si alguien no aprende con un ejemplo, no lo hará con 1000". Hemos visto cuatro métodos, pero si cambiamos el punto de vista, podría haber hablado de muchos más: lección magistral, clases conversacionales, uso de diapositivas, entrevistas online etc. Recursos los hay a montones, pero si empezamos a construir sin tener claro el aspecto que tendrá el edificio al final, gastaremos mucha energía en valde, y lo que es peor, los alumnos ni siquiera apreciarán el esfuerzo que hayamos hecho. Yo no lo hice en mi época, y no creo que los de hoy sean más atentos.

¿Qué pretendemos conseguir? Si sólo queremos cubrirnos las espaldas y garantizarles el aprobado en selectividad, en nuestro derecho estamos. Coño, bastante difícil está la cosa; nadie quiere perder su sueldo. Pero claro, sólo eso sabe a poco. Y simplemente por inercia, si sabemos algo, nos gusta contarlo; unos lo hacen a modo de batallitas; otros soltando disimuladamente palabras que no tendrían por qué escuchar, pero que a uno mismo le hace gracia recordar que existen: laringales, indoeuropeo, hipotaxis....Seamos sinceros con nosotros mismos. Si nos gusta la fonética, enseñemos a los niños todo lo que sepamos sobre eso, pero de la mejor manera posible; y si somos soñadores, que piensan que el latín no está tan muerto como dicen, escojamos un camino que otros ya hayan recorrido, o creemos uno nosotros, pero siendo consecuentes. Y prácticos. O hablar latín, o mini filólogos. Una de dos; no hay tiempo para ambas cosas, ni cuerpo que lo aguante.

Un saludo, y perdón si en el último párrafo se me ha ido la mano. Necesitaba desahogarme.

¡Que empecéis con buen pie la semana!




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